Una de las metas que me autoimpongo en la fotografía, es la de crear caminos, delimitar intenciones, descubrir rutas alternativas, conseguir hilos argumentales. Algo que parece fácil, y no lo es.
Josep Etxaburu, es de esos pocos que pueden presumir de ello. Hace muchos años que sigo su trayectoria. Así que puedo afirmar sin vacilaciones que su obra, amén de rica y productiva, es fresca.
Josep no es fotógrafo de instante o de momento. Ahí reside su diferencia con muchos otros fotógrafos, en ese continuo torrente de ideas lineales, donde sumerje al observador a traves de imágenes relacionadas entre sí. Aún recuerdo su serie suma cero o la más reciente y enternecedora centro de vida.

Serie Suma Cero · Fotografía: © Josep Etxaburu
Si hay algo que me fascina, es la libertad (como indico en el título) que respira en sus fotografías. Sus procesados, siempre coherentes en su ámbito, se adaptan a las historias que nos cuenta. Y aún siendo conocedor de la teoría fotográfica, a veces le da un puntapié para mostrar lo que él quiere mostrar, para que la imagen exprese lo que él desea y que no es otra cosa que la verdad. En mi opinión, es fotografía sincera, en algunos casos puede jugar con el mensaje, ocultarlo, dificultar su lectura y en otros casos, escribirlo con letras mayúsculas y sin contemplaciones. Pero nunca, nunca, con mentiras.
Como la memoria es algo efímera e inmediata, no puedo evitar hacer referencia a sus último trabajo en la India. Un montón de magníficas fotografías llenas de color, de la sinceridad que antes os hablaba, de naturalidad. Fotografía directa y rica.

Fotografía · © Josep Etxaburu
Si entrais en el enlace Subgrup, podreis ver su trabajo y los de sus compañeros en dicho proyecto, Vicent Feliu y Carlos López Almunia.
En resumen. Estamos hablando de un fotógrafo directo, sincero, imaginativo y con personalidad con varias exposiciones a sus espaldas. ¿Se puede pedir más?
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